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Filosofía de Nuestros Pequeños Hermanos™

Desde 1954, Nuestros Pequeños Hermanos™ (NPH) ha cuidado de miles de niños huérfanos y abandonados. La primera casa hogar se fundó en México, seguida después por casas en Honduras, Haití, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, Perú y Bolivia. A la fecha, está única y amorosa familia ha cuidado a más de 18,100 niños.

A través de la generosidad de una red mundial de organizaciones de apoyo, los niños reciben alimento, ropa, albergue, atención médica y educación. "La educación", afirma el fundador Padre Guillermo B. Wasson, "sacará a mis hijos de la pobreza en la que nacieron".

Niños de todas las edades son acogidos por la amorosa familia de Nuestros Pequeños Hermanos™. Algunos han sido abandonados, otros han perdido a uno o ambos padres y no tienen a nadie más que se encargue de ellos. Muchos llevan cicatrices físicas y emocionales que van sanando cuando empiezan a confiar en su nueva familia.

A través de los principios de amor, seguridad, compartir, trabajo y responsabilidad, los niños pueden desarrollarse adecuadamente. Un armónico balance de estos cinco principios ayuda a los niños a tener éxito y vivir en armonía.

Los niños y niñas son criados en un ambiente de amor, con la confianza de saber que nunca se les obligará a dejar la casa. Se les promete que nunca serán separados de sus hermanos o dados en adopción. Además de recibir una buena educación, sus necesidades espirituales y emocionales son nutridas, preparándolos para su vida adulta con herramientas para romper el ciclo de pobreza que alguna vez fue su destino.

Se anima a los niños a compartir su tiempo, talentos y pertenencias con otros, dentro y fuera de la familia de NPH. Cada niño tiene un trabajo diario que realizar, desde quitar el polvo y trapear, hasta cocinar y trabajar en la granja. Los mayores dan un año de servicio a la casa como encargados de dormitorio, auxiliares médicos, en oficinas y en otros papeles importantes. Como resultado, la familia necesita menos voluntarios y empleados pagados. Los niños se sienten orgullosos de contribuir a la supervivencia de la familia. Se ayudan mutuamente con sus estudios, trabajos y en sus relaciones con los demás.


 


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Apadrinar un Niño Done


Padre Wasson, fundador de NPH
(NPH México - 1997)

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